MI HISTORIA

NO HABL0 DESDE LA TEORÍA

Hablo desde haber vivido todo esto en primera persona.

Durante mucho tiempo pensé
que controlaba.

Al principio no parecía un problema.

Me decía a mí mismo que podía parar cuando quisiera.

Que lo tenía bajo control.

Que simplemente era una etapa, una forma de desconectar o de aliviar determinadas cosas.

Pero poco a poco empecé a darme cuenta de algo:

Cada vez necesitaba más para sentir menos.

Me pasé años justificándome.

Si todo se solucionara simplemente dejando la sustancia, seguramente ya lo habrías conseguido hace tiempo.

El problema no es solo el consumo.

Siempre encontraba una explicación.

  • El estrés.
  • La ansiedad.
  • El cansancio.
  • Los problemas.
  • El entorno.

Y aunque entendía muchas cosas sobre mí, seguía cayendo una y otra vez en el mismo patrón.

Porque entenderlo no estaba cambiando nada.

Hubo un momento en el que ya no podía seguir mintiéndome.

Me di cuenta de que ya no consumía para disfrutar.

Consumía para no sentir.

Para apagar pensamientos.

Para desconectar emociones.

Para escapar de mí mismo durante unas horas.

Y entendí algo que me cambió por dentro:

Si seguía esperando sentirme preparado para cambiar, iba a seguir atrapado exactamente en el mismo lugar.

El cambio empezó cuando dejé de negociar conmigo.

No apareció de golpe.

No fue una película.


No hubo motivación constante.

Hubo días buenos.


Días malos.

Y días en los que solo podía avanzar un poco.

Pero empecé a hacer algo distinto:

Dejar de seguir todos mis impulsos.

Dejar de justificarme constantemente.

Y empezar a actuar incluso cuando no tenía

ganas.

Ahí empezó el verdadero cambio.

Por eso hoy acompaño a otras personas.

No porque tenga una vida perfecta. Ni porque me crea mejor que nadie.

Sino porque sé perfectamente lo que es sentirte atrapado en un ciclo que parece no terminar nunca.

Y también sé que se puede salir.

Pero no solo entendiendo más.

Saliendo del patrón desde la acción.

SI UNA PARTE DE TI TODAVÍA QUIERE SALIR DE AHÍ,
TODAVÍA NO ESTÁ TODO PERDIDO.

Un proceso de 21 días para empezar a romper el patrón que lleva demasiado tiempo controlando tu vida.

Confidencial. Sin juicios. Sin exposición pública.

Scroll al inicio